Las tinieblas de tu memoria negra
— Puedes elegir — seguía diciéndome el viejo rector —. O bien
serás lo bastante animoso como para emprender solo esta dura
etapa, o bien la llevarás a cabo con los demás, uniéndote a tu paso
y adoptando su marcha. En el primer caso serás un explorador de
calidad excepcional. En el segundo, no harás más que un trabajo
de serie, mediocre, y en todo caso indigno de ti. Me contempló
con simpatía, y adivinando mi turbación y compadeciéndose
seguramente de la tristeza que sentía, añadió:
— ¿Pero qué hablamos de soledad, hijo mío? Un cristiano
nunca está solo. [...]
— Y esto, reverencia, todo esto, — suplicaba yo —, ¿no es...?
— ¿Qué — ansioso —, qué, amigo mío?
— Pues... orgullo. Una especie de presunción. [...]
— ¿Orgullo? — me objetó susurrante.
— ¿Orgullo?... Amigo mío, es orgulloso el que contempla
tanto su propia excelencia que olvida la de Dios.
Y luego, sabiendo sin duda qué iba a responder:
— ¿Es éste tu caso?
— No, reverencia — contesté con excesiva rapidez, como
queriendo con ello encubrir la duda —. No creo en absoluto
que ése sea mi caso.
— Hijo mío — replicó —, alma débil que no ve sino su propia
debilidad, ¿por qué dudas de esa ascención a que Dios te llama?
Hijo mío, a Dios no le encontrarás únicamente al final del duro camino
que estás escalando, sino a cada paso, en todos los momentos de la
subida. Y la humildad consiste precisamente en reconocer que no
podemos nada sin esta presencia permanente. [...] Hijo mío, no trato
de convencerte de nada — decía ahora el padre rector.
Me dio la impresión de que en ese preciso instante acababa
de darse cuenta de que la situación era irremediable, que me
estaba escapando para siempre.
Las tinieblas de tu memoria negra é uma obra que retrata a vida
na Guiné Equatorial durante o período de dominação espanhola,
refletindo sobre a atuação missionária que impôs novos valores
e formas de organização social e religiosa no país. No texto,
o diálogo entre os personagens, um missionário religioso e
um jovem equato-guineano, evidencia