Enunciado
Pequeño hermano
Es, no cabe duda, el instrumento más presente y más poderoso de
todos los que entraron en nuestras vidas. Ni la televisión ni el ordenador,
no hablemos ya del obsoleto fax o de las agendas o los libros electrónicos,
ha tenido tal influencia, tal predicamento sobre nosotros. El móvil somos
nosotros mismos. Todo desactivado e inerte, inocuo, ya les digo. Y de
repente, tras un viaje y tres o cuatro imprudentes fotos, salta un aviso
en la pantalla. Con sonido, además, pese a que tengo también todas
las alertas desactivadas. Y mi monstruo doméstico me dice: tienes
un recuerdo nuevo. Lo repetiré: tienes un recuerdo nuevo. ¿Y tú qué
sabes? ¿Y a ti, máquina demoníaca, qué te importa? ¿Cómo te atreves
a decirme qué son o no son mis recuerdos? ¿Qué es esta intromisión,
este descaro? El pequeño hermano lo sabe casi todo. Sólo hay una
esperanza: que la obsolescencia programada mate antes al pequeño
hermano y que nosotros sigamos vivos, con los recuerdos que nos dé
la gana.
