Enunciado
Pero no soy pesimista. En realidad, estamos viviendo tiempos formidables: por primera vez
se empiezan a reconocer las diferencias neurológicas. El tiránico concepto de normalidad está
resquebrajándose. Como concluyó un estudio de la Universidad de Yale (EE. UU.) de 2018, la normalidad
no existe, no es más que la media estadística de la inacabable diversidad humana; de modo que no debe
de haber una sola persona en la Tierra que atine con la media en todos sus parámetros. Todos somos
divergentes en algo y eso empieza a aflorar. Y así, hay pequeños cambios sociales muy alentadores:
por ejemplo, una cadena de supermercados ha instaurado una hora al día (la hora silenciosa) sin hilo
musical y con las luces atenuadas para facilitar la compra a los clientes con neurodivergencia. Y están
de moda las series de televisión con protagonistas autistas, como The Good Doctor y Bright Minds.
