La Sala II de la Cámara de Casación Penal ordenó
que Marcela y Felipe Noble Herrera, los hijos adoptivos
de la dueña de Clarín, se sometan “a la extracción directa,
con o sin consentimiento, de mínimas muestras de
sangre, saliva, piel, cabello u otras muestras biológicas”
que les pertenezcan de “manera indubitable” para poder
determinar si son hijos de desaparecidos. El tribunal, así,
hizo lugar a un reclamo de las Abuelas de Plaza de Mayo
y movió un casillero una causa judicial que ya lleva diez
años de indefinición. Sin embargo, simultáneamente, fijó
un límite y sólo habilitó la comparación de los perfiles
genéticos de los jóvenes con el ADN de las familias de
personas “detenidas o desaparecidas con certeza” hasta
el 13 de mayo de 1976, en el caso de Marcela, y hasta el
7 de julio del mismo año en el de Felipe. La obtención del
material genético no será inmediata, ya que algunas de las
partes apelarán y el tema inevitablemente desembocará
a la Corte Suprema, que tendrá la palabra final sobre la
discusión de fondo.
“Es una de cal y otra de arena, es querer quedar bien
con Dios y con el diablo”, resumió la presidenta de Abuelas,
Estela Carlotto, su primera impresión de la resolución
que firmaron Guillermo Yacobucci, Luis García y Raúl
Madueño. Aun así la evaluó como “un paso importante”
porque determina que “sí o sí la extracción de sangre o
de elementos que contengan ADN debe proceder”. “Lo
que nos cayó mal”, acotó, es “la limitación” temporal
que permitirá que la comparación se haga sólo con un
grupo de familias. “Seguimos con la historia de que acá
hay de primera y de segunda. ¿Por qué todos los demás
casos siempre se han comparado con el Banco (de Datos
Genéticos) completo y en éste no?”, se preguntó.
Nessa notícia, publicada no jornal argentino Página 12,
citam-se comentários de Estela Carlotto, presidente da
associação Abuelas de Plaza de Mayo, com relação a
uma decisão do tribunal argentino. No contexto da fala,
a expressão “una de cal y otra de arena” é utilizada para